El artículo 301.3 del Código Penal recoge la figura del delito de blanqueo de capitales imprudente. Ahora bien, el tipo penal exige que la conducta del sujeto activo pueda considerarse como imprudencia grave. Y lo cierto es que, en relación con esta forma de comisión delictiva resulta interesante la sentencia de 19 de diciembre de 2013 de nuestro Tribunal Supremo.

supuesto de hecho

Mujer de 20 años que carece de formación. Recibe una oferta de trabajo que consiste en recibir y enviar transferencias bancarias. Interesada en la oferta, la mujer envía sus datos a través de un formulario de contacto. Y en atención a las instrucciones del gerente de la empresa, abre una cuenta bancaria a su nombre. Unos días más tarde, la acusada recibió una llamada telefónica en la que le comunicaron que se había realizado una transferencia a su cuenta. Una vez que la hubiese recibido lo único que debía hacer era retirar el dinero y enviarlo a una persona ubicada en Kiev (Ucrania). El envío del dinero se realizaría a través de una empresa de mensajería. La acusada, con carácter previo a reenviar el dinero, retiró su comisión por los «servicios» prestados. Una vez hecho esto, envió el dinero restante al destino que le habían indicado. Por último debemos comentar que, el dinero recibido por la acusada en su cuenta bancaria tenía un origen delictivo. Y es que la transferencia se había realizado sin la autorización de su verdadero titular/propietario.

blanqueo de capitales por imprudencia grave, oferta de trabajo

TRIBUNALES

En primera instancia, la acusada fue condenada por un delito de blanqueo de capitales imprudente. Por tanto,  la conducta de la acusada fue considera como <<imprudencia grave>>.

Sin embargo, cuando el asunto llegó al Tribunal Supremo, la situación dio un giro radical. El alto tribunal entendió que no se acreditó la imprudencia grave que requiere el 301.3 del CP. El Supremo entendió que no quedó acreditado que la acusada hubiese actuado de forma temeraria y poco diligente, debido a que se trata de una persona de 20 años, sin formación, y el dinero lo recibe mediante una transferencia bancaria. Sin que la acusada tenga que sospechar que estas cantidades han sido obtenidas a través de una posible actividad delictiva. Además, el Tribunal Supremo expone la idea de que, un ciudadano lego en Derecho, no tiene que sospechar que los controles de prevención de blanqueo de capitales de una entidad bancaria han sido burlados. Finalmente, el Supremo absuelve a la acusada. El tribunal mantiene que no existe un comportamiento imprudente, y mucho menos, que pueda ser calificado como grave o temerario.

Conclusión:

“Tener trabajo no siempre es bueno. En ocasiones, es mejor rechazar algunas ofertas de trabajo”

Un saludo y hasta la próxima.

Alejandro Seoane Pedreira

 

ABOGADO ESPECIALISTA EN BLANQUEO DE CAPITALES