CONTRATO DE FRANQUICIA vs CONTRATO DE DISTRIBUCIÓN.

El contrato de franquicia es un contrato celebrado entre dos partes (franquiciador y franquiciado), que tiene carácter atípico (no cuenta con una regulación específica en el ordenamiento jurídico). Un contrato según el cual, el franquiciador (empresario principal) otorga a la otra parte contratante (franquiciado), el derecho a utilizar bajo determinadas condiciones de control, durante un periodo de tiempo y para una determinada zona, una técnica en la actividad industrial/comercial o de prestación de servicios (know-how), a cambio de una determinada contraprestación económica.

La naturaleza del contrato de franquicia ha sido definida por el TJCE en sentencia de 28 de enero de 1986 en el <<caso Pronuptia>>. Una sentencia en la que además el Tribunal, marca las diferencias entre el contrato de franquicia y los contratos de distribución. Unas  diferencias que radican en que:

  • En el contrato de franquicia el franquiciador transmite su know how, o asistencia o metodología del trabajo, aplicando su sistema de comercialización que ya ha sido probado.
  • El franquiciador quedará obligado a dirigir, diseñar y en ocasiones sufragar determinadas campañas publicitarias para dar a conocer la marca franquiciada.

Mientras que en los contratos de distribución hablamos de dos empresarios totalmente independientes, entre los que se se establecen relaciones puntuales y limitadas. En el contrato de franquicia se transmite por parte de un empresario el saber hacer de un negocio concreto (know how), formándose y convirtiéndose en empresario. Ligando su actuación empresarial a este sistema de negocio cuya eficacia ya ha sido probada de forma experimental por el franquiciador.

Por su parte,  artículo 2.1 del RD 201/2010 de 26 de febrero por el que se desarrolla el artículo 62 de la Ley 7/1.996 de Ordenación del Comercio Minorista define la actividad comercial en régimen de franquicia como aquella que se realiza en virtud del contrato por el cual una empresa – el franquiciador- cede a otro – el franquiciado-, en un mercado determinado y a cambio de una contraprestación financiera directa o indirecta o ambas, el derecho a la explotación de una franquicia sobre un negocio o actividad mercantil que el primero venga desarrollando anteriormente con suficiente experiencia y éxito, para comercializar determinados tipos de productos o servicios y que comprende, por lo menos:

    1) El uso de una denominación o rótulo común y una presentación uniforme de los locales o medios de transporte objeto del contrato.
    2) La comunicación por el franquiciador al franquiciado de unos conocimientos técnicos o un saber hacer, que deberá ser propio, substancial y singular.
    3) La prestación continúa por el franquiciador al franquiciado de una asistencia comercial, técnica o ambas durante la vigencia del acuerdo.

Y, expresamente en su apartado 3, el artículo 2 dispone que no tendrá la consideración de franquicia el contrato de concesión mercantil o de distribución en exclusiva por el cual un empresario se compromete a adquirir, en determinadas condiciones, productos normalmente de marca a otro que le otorga una cierta exclusividad en una zona, y a revenderlos también bajo ciertas condiciones, así como a prestar a los compradores de estos productos asistencia una vez realizada la venta, pues obviamente, no hay transmisión ni cesión de know how alguno, pilar sobre el que se asienta todo contrato de franquicia.

Entonces, ¿por qué contrato debemos optar? Contrato de franquicia o contrato de distribución? Puede parecer que todo son ventajas en una franquicia, sin embargo no todo es oro lo que reluce. Por eso os recomendamos la lectura del post publicado en septiembre de 2015 sobre el concepto, las ventajas y los inconvenientes del contrato de franquicia.

Un saludo y hasta la próxima.

Alejandro Seoane Pedreira.

Abogado (I.C.A Ferrol).