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Abogados en Ferrol

LA OBLIGACIÓN DEL REGISTRO DE JORNADA

El Tribunal Supremo permite a las empresas no cumplir con el famoso “registro de jornada diaria” de la plantilla. Sin embargo, si mantiene la obligación de los empresarios de llevar un control mensual de las horas extras realizadas por los diferentes trabajadores.

Los magistrados de nuestro Tribunal Supremo advierten de que las empresas no están obligadas “por ahora” a llevar un registro horario, razón por la que los tribunales no pueden “suplir al legislador imponiendo el establecimiento de un complicado sistema, mediante una condena genérica”.

El Alto Tribunal considera que la decisión adoptaba, basada en la interpretación del Estatuto de los Trabajadores, no deja indefenso al empleado a la hora de probar la realización de horas extraordinarias, puesto que la empresa le notificará el número de extras acumuladas a final de mes.

Referencia: Sentencia nº246/2017, de 23 de marzo, Ponente: Excmo. Sr. D. José Manuel López García de la Serrana

CONSEJOS PARA INVERTIR EN UNA FRANQUICIA I

Este es mi primer post sobre algunas cuestiones, que desde mi punto de vista, debe tener en cuenta todo emprendedor o inversor a la hora de escoger la red de franquicias a la que está dispuesto a unirse.

Antes de invertir en una franquicia, lo primero que debemos hacer, es conocer qué es una franquicia, cuáles son sus ventajas a la vez que sus inconvenientes. Para ello, os recomendamos la lectura del post titulado “concepto, ventajas e inconvenientes de una franquicia”.

Una vez que lo tenemos claro y  nos hemos decido por invertir en una red de franquicias, debemos considerar aspectos como:

1º) Desconfiar del franquiciador con el que tengas demasiadas facilidades para negociar el contrato de franquicia.

Si el franquiciador te ofrece unas condiciones de inversión para entrar en la franquicia, y ante la duda de que puedas irte con la competencia te ofrece otras condiciones radicalmente opuestas (reducción drástica del canon de entrada, o la disminución sustancial de la duración del contrato de franquicia). SAL CORRIENDO!!! NO INVIERTAS NI UN EURO!!

En toda empresa sólida  y seria deben existir una serie de principios o elementos esenciales que deben ser inamovibles.

2º) Desconfía de toda franquicia que te facilita un dossier de información con numerosas faltas de ortografía y una maquetación ridícula, pésima y/o pueril.

Si la primera impresión que te llevas de una franquicia es una documentación sin un diseño estructurado, trabajado y con una buena redacción. SAL CORRIENDO!!! NO INVIERTAS NI UN EURO!!

En ocasiones las apariencias no engañan. Y en el caso particular de las franquicias, la imagen o apariencia es uno de los elementos básicos. Si eso, es lo que saben hacer para atraer franquiciados, que resultan ser sus principales fuentes de ingresos, a saber de lo que son capaces de hacer para vender el producto al cliente final.

3º) Desconfiar si el franquiciador se centra en las aperturas de nuevos establecimientos.

Si  centra su discurso en las franquicias que han abierto dentro de su red en los últimos años, en las que lo están haciendo y en las que harán en un futuro no muy lejano. SAL CORRIENDO!!! NO INVIERTAS NI UN EURO!!

Es cierto, que el propio sistema de franquicia se constituye precisamente para llevar a cabo una expansión rápida de una marca que pertenece a una empresa. Sin embargo, abrir negocio tras negocio, no puede ser el principal objetivo del franquiciador. Debe centrar también su discurso en el producto o servicio que ofrecen, qué es lo que los hace diferentes al resto, y cuales han sido los errores que han cometido, cómo los han solventado, y en qué consiste su modelo negocio y cómo pretenden mejorarlo.

Aquí tienes mis tres primeros consejos para desconfiar de algunas de las miles de franquicias que tenemos a nuestra disposición para invertir nuestro dinero.

Alejandro Seoane Pedreira.

Abogado (I.C.A Ferrol).

CONTRATO DE FRANQUICIA vs CONTRATO DE DISTRIBUCIÓN.

El contrato de franquicia es un contrato celebrado entre dos partes (franquiciador y franquiciado), que tiene carácter atípico (no cuenta con una regulación específica en el ordenamiento jurídico). Un contrato según el cual, el franquiciador (empresario principal) otorga a la otra parte contratante (franquiciado), el derecho a utilizar bajo determinadas condiciones de control, durante un periodo de tiempo y para una determinada zona, una técnica en la actividad industrial/comercial o de prestación de servicios (know-how), a cambio de una determinada contraprestación económica.

La naturaleza del contrato de franquicia ha sido definida por el TJCE en sentencia de 28 de enero de 1986 en el <<caso Pronuptia>>. Una sentencia en la que además el Tribunal, marca las diferencias entre el contrato de franquicia y los contratos de distribución. Unas  diferencias que radican en que:

  • En el contrato de franquicia el franquiciador transmite su know how, o asistencia o metodología del trabajo, aplicando su sistema de comercialización que ya ha sido probado.
  • El franquiciador quedará obligado a dirigir, diseñar y en ocasiones sufragar determinadas campañas publicitarias para dar a conocer la marca franquiciada.

Mientras que en los contratos de distribución hablamos de dos empresarios totalmente independientes, entre los que se se establecen relaciones puntuales y limitadas. En el contrato de franquicia se transmite por parte de un empresario el saber hacer de un negocio concreto (know how), formándose y convirtiéndose en empresario. Ligando su actuación empresarial a este sistema de negocio cuya eficacia ya ha sido probada de forma experimental por el franquiciador.

Por su parte,  artículo 2.1 del RD 201/2010 de 26 de febrero por el que se desarrolla el artículo 62 de la Ley 7/1.996 de Ordenación del Comercio Minorista define la actividad comercial en régimen de franquicia como aquella que se realiza en virtud del contrato por el cual una empresa – el franquiciador- cede a otro – el franquiciado-, en un mercado determinado y a cambio de una contraprestación financiera directa o indirecta o ambas, el derecho a la explotación de una franquicia sobre un negocio o actividad mercantil que el primero venga desarrollando anteriormente con suficiente experiencia y éxito, para comercializar determinados tipos de productos o servicios y que comprende, por lo menos:

    1) El uso de una denominación o rótulo común y una presentación uniforme de los locales o medios de transporte objeto del contrato.
    2) La comunicación por el franquiciador al franquiciado de unos conocimientos técnicos o un saber hacer, que deberá ser propio, substancial y singular.
    3) La prestación continúa por el franquiciador al franquiciado de una asistencia comercial, técnica o ambas durante la vigencia del acuerdo.

Y, expresamente en su apartado 3, el artículo 2 dispone que no tendrá la consideración de franquicia el contrato de concesión mercantil o de distribución en exclusiva por el cual un empresario se compromete a adquirir, en determinadas condiciones, productos normalmente de marca a otro que le otorga una cierta exclusividad en una zona, y a revenderlos también bajo ciertas condiciones, así como a prestar a los compradores de estos productos asistencia una vez realizada la venta, pues obviamente, no hay transmisión ni cesión de know how alguno, pilar sobre el que se asienta todo contrato de franquicia.

Entonces, ¿por qué contrato debemos optar? Contrato de franquicia o contrato de distribución? Puede parecer que todo son ventajas en una franquicia, sin embargo no todo es oro lo que reluce. Por eso os recomendamos la lectura del post publicado en septiembre de 2015 sobre el concepto, las ventajas y los inconvenientes del contrato de franquicia.

Un saludo y hasta la próxima.

Alejandro Seoane Pedreira.

Abogado (I.C.A Ferrol).

LA “CLÁUSULA LESIVA” SEGÚN EL TRIBUNAL SUPREMO.

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha dictado una sentencia de fecha 22 de abril de 2016 (sentencia número 273/2016), en la que define lo que ha de entenderse por “cláusula lesiva” para los intereses del asegurado, contenida en el artículo 3 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro.

Según el Alto Tribunal, ha de entenderse como “cláusula lesiva” aquella que reduce considerablemente y de manera desproporcionada el derecho del asegurado, vaciándolo de contenido, de forma que resulta prácticamente imposible acceder a la cobertura del siniestro. Es decir, la cláusula en sí misma supondría una ineficacia de la póliza del contrato de seguro.

Además el Tribunal Supremo, recuerda en esta sentencia las diferencias existentes entre las cláusulas de delimitación de cobertura y las cláusulas limitativas, que en muchas ocasiones pueden resultar un tanto difusas.

Pinche AQUÍ para acceder al texto íntegro de la Sentencia del Tribunal Supremo 273/2016, de 22 de abril.

DELITO DE ALTERACIÓN DE LINDES, HITOS Y MOJONES.

El delito previsto en el artículo 246 del Código penal, castiga el hecho de alterar la delimitación de propiedades contiguas. Una conducta típica dentro de la “picaresca gallega” , resultando numerosos los casos existentes en Galicia en donde un individuo modifica los elementos identificativos de los límites de su terreno con la finalidad de ganarle unos metros a la finca del vecino.

Conductas que en nuestro Código Penal están castigadas en el artículo 246, en virtud del cual <<El que alterare términos o lindes de pueblos o heredades o cualquier clase de señales o mojones destinados a fijar los límites de propiedades o demarcaciones de predios contiguos, tanto de dominio público como privado, será castigado con la pena de multa de tres a dieciocho meses>>. Mientras que en su párrafo segundo el mismo artículo reza lo siguiente <<Si la utilidad reportada no excediere de 400 euros, se impondrá la pena de multa de uno a tres meses>>.

De forma que en aquellos casos en los que el beneficio que se obtiene mediante la comisión de la conducta no excede de la cuantía de 400€ o la misma no puede ser valorada, se tratará de un delito leve (antiguamente tipificado como falta). En este caso, estamos por tanto ante una modificación operada a través de la última reforma de nuestro Código Penal, en la que se ha incrementado la pena respecto a las antiguas faltas cuya pena era de 10 a 30 días de multa.

De manera que la acción tipificada como delito consiste en cambiar de lugar los hitos o mojones, o cualquier clase de señal destinada a fijar los límites de las propiedades. Una acción que debe ir acompañada del dolo o intencionalidad de obtener un beneficio económico, es decir, para que se cometa el delito por parte del sujeto activo se tienen que cambiar los lindes ampliando su patrimonio y  en perjuicio de un tercero.

Por lo que nuestro Código Penal, exige además del elemento objetivo consistente en la alteración de los hitos o mojones que delimitan las propiedades, un elemento subjetivo consistente en la intención de lucrarse mediante la apropiación de parte de un terreno ajeno.

Un supuesto clásico en el que se comete delito de alteración de lindes es cuando existiendo una previa sentencia de deslinde, se mueven los hitos con el deseo de aumentar la superficie de quien lleva a cabo dicha alteración.

Un saludo y hasta la próxima.

Alejandro Seoane Pedreira.

Abogado (I.C.A Ferrol).