En los procedimientos de violencia de género, la testifical de la víctima es una prueba fundamental. Pero, se trata de una prueba que puede ir perdiendo fuerza durante la tramitación del procedimiento. Pierde fuerza ya que no son pocas las ocasiones en donde la víctima cambia aspectos esenciales. Lo que supone un cambio de lo hechos denunciados.

violencia de género

Pero, ¿qué pasa cuando la víctima de violencia de género se retracta de su declaración?  Pues bien, AVISO a los agresores en potencia:

La tribunales sostienen que la declaración de la víctima -aún a pesar de su retractación en juicio- puede ser valorada. Y en este sentido, puede servir como prueba de cargo suficiente para condenar a un acusado. 

A modo de ejemplo, traigo a colación la reciente sentencia (28/02/2018) de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. En este caso, el Supremo desestima el recurso de casación interpuesto por la defensa de un individuo. La parte recurrente alegó una vulneración de la presunción de inocencia. La testigo (víctima) se había retractado durante el juicio. Había cambiado la declaración prestada inicialmente. Por lo que según la defensa del acusado, una condena basada en la primera testifical supone vulnerar la presunción de inocencia.

El Tribunal Supremo rechaza el motivo alegado, en base a las siguientes razones:

1º) Resulta cierto que el Tribunal que condenó al acusado en primera instancia, fundamentó la condena en la testifical de la víctima. Pero no es menos cierto el hecho de que también corroboró la declaración en instrucción con elementos externos objetivos (ej. las lesiones).

2º) La víctima sólo se retractó sobre los hechos más graves, es decir, la agresión sexual. Sin embargo, no en lo referente a las lesiones. Así como tampoco lo hizo en relación a la discusión mantenida con el acusado, que a su vez fue reconocida por éste.

3º) Las lesiones sufridas por la pareja sentimental, dice el Tribunal, no son compatibles con una relación sexual consentida. Concretamente, el Supremo dice que <<Es difícil concebir unas relaciones consentidas en ese marco de violencia del que no se ha llegado a desdecir totalmente la testigo>>.

Un saludo y hasta la próxima.

Alejandro Seoane Pedreira